CEPAL

Comisión Económica para América Latina y el Caribe, órgano de la ONU

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) tiene su sede en Santiago de Chile. Comenzó a funcionar en 1948, en respuesta a la resolución 106 (VI) del Consejo Económico y Social de la ONU, de febrero de ese mismo año, implementando la decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1947. Su misión es promover el crecimiento económico regional y subregional mediante el desarrollo de estudios, la promoción de conferencias intergubernamentales y la asesoría técnica a los gobiernos.

Veinticinco países son considerados fundadores de la CEPAL, entre ellos antiguas potencias coloniales e imperialistas como Gran Bretaña, Francia, Holanda y los Estados Unidos, además de Canadá, país americano de fuerte identidad europea. Posteriormente el número de países miembros aumentó a 41 y el de asociados a 7, con la inclusión de los países caribeños que conquistaron su independencia y de otras naciones europeas como España, Portugal e Italia.

La institucionalización de la CEPAL se produjo en el marco de la reconstrucción de la economía mundial bajo la hegemonía de los Estados Unidos. Ese país consolidó en aquella época su papel de inductor del desarrollo con una política externa activa, que incluía iniciativas regionales –como el Plan Marshall para Europa– y multilaterales –como las comisiones económicas regionales en el ámbito de la ONU–. A través de estas últimas, los Estados Unidos procuraban crear los medios materiales y el ambiente político e ideológico para responder a los pleitos de desarrollo de las periferias o de reconstrucción y modernización de los países afectados por la guerra. La CEPAL –una de las cinco comisiones regionales creadas entre 1947 y 1973– fue la que alcanzó mayor independencia, relevancia académica e importancia política, contribuyendo a afirmar un pensamiento social latinoamericano y antihegemónico.

Tras la breve gestión de Gustavo Martínez Cabañas, Raúl Prebisch asumió como secretario ejecutivo de la CEPAL, cargo que ocupó desde mayo de 1950 hasta junio de 1963. Martínez Cabañas estableció un paradigma científico que marcaría profundamente la historia y la identidad de ese organismo internacional hasta mediados de la década de 1980. A lo largo de sus casi sesenta años de historia, el pensamiento cepalino ha desarrollado las siguientes tendencias principales:

1) De 1948 a 1960 predominó el desarrollismo nacional y se puso énfasis en la industrialización sustitutiva de las importaciones. Bajo la influencia de Prebisch y el economista brasileño Celso Furtado se estructuraron los conceptos de centro-periferia, de deterioro de los términos de intercambio y el de intercambio desigual, que marcarían el pensamiento cepalino en las décadas siguientes. Se entendía que el Estado debía desempeñar una función determinante en la industrialización: planeándola, transfiriendo el ingreso del sector exportador e interviniendo directamente en la producción de infraestructura, cabiéndole al capital extranjero un papel complementario y limitado.

2) Entre 1960 y 1970, en función de la crisis del desarrollismo nacional, el tema de las reformas destinadas a impulsar la industrialización pasó a ocupar un lugar central. Se desarrolló el concepto de heterogeneidad estructural para designar los límites de la integración nacional proporcionada por la industrialización sustitutiva. Fue entonces cuando se hizo hincapié en la importancia de la reforma agraria, de la redistribución de la renta, de la integración regional y del capital extranjero para viabilizar el crecimiento económico y la consiguiente solución de los problemas de desempleo y subempleo. Se repensó el papel del Estado, otorgando mayor espacio a las decisiones privadas y la internacionalización de la economía. Con el fin de formular las bases de la redefinición se creó, en 1962, el Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES) –organismo de la CEPAL dedicado al planeamiento, la gestión pública y la capacitación en el sistema CEPAL–. Los trabajos de Aníbal Pinto, Maria da Conceição Tavares, Raúl Prebisch y José Medina Echevarría se destacan en el conjunto.

3) De 1970 a 1980 preponderó el concepto de estilos de desarrollo para designar la viabilidad de diversos patrones o modelos de expansión económica. La supuesta neutralidad del Estado fue criticada y se puso énfasis en la democracia y en su profundización como instrumento básico para la construcción de un estilo de desarrollo socialmente homogéneo, capaz de diversificar las exportaciones y aumentar su valor agregado. Los economistas que se destacaron en esta fase fueron Maria da Conceição Tavares, José Serra, Jorge Graciarena y Oswaldo Sunkel.

4) Entre 1980 y 1990 prevalecieron en el pensamiento cepalino temas candentes como la deuda externa y el control de la inflación. Se buscó renegociar las deudas externas y mantener el nivel de crecimiento. Se apoyaron las experiencias heterodoxas de control de la inflación. La industrialización sustitutiva de importaciones fue criticada por no haber propiciado la creación de un modelo de financiamiento endógeno y por haber construido una competitividad espuria basada en los bajos salarios y la devaluación cambiaria, generando un proteccionismo frívolo. En este período se estimuló la creación de núcleos internos de innovación tecnológica, otorgando un papel destacado a los trabajadores de la gestión empresarial y estatal. Fueron muy influyentes las tesis desarrolladas por Fernando Fajnzylber y Raúl Prebisch.

5) A partir de 1990, influida por la ofensiva del Consenso de Washington y ya bajo la gestión de Gert Rosenthal, la CEPAL apoyó la apertura comercial y financiera de la región, y propuso combinarla con políticas de promoción de la equidad y la calificación con el objetivo de establecer los fundamentos para la generación de una competitividad auténtica. A comienzos del siglo XXI este organismo privilegiaba el aumento de la productividad antes que su especificación sectorial, restableciendo, en cierta medida, el enfoque de las ventajas comparativas. Este enfoque reestructura el modelo de integración regional en favor del regionalismo abierto. No obstante, esta etapa acusó el carácter nocivo de los capitales que actúan aisladamente como instrumento de revaluación cambiaria y control inflacionario, sin relación alguna con la inversión productiva. 

por admin publicado 01/09/2016 16:30, Conteúdo atualizado em 04/07/2017 17:09