NAFTA

North American Free Trade Agreement

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte –más conocido por la sigla en inglés NAFTA– representó una expansión del Canada-US Free Trade Agreement, acordado en 1989, con la inclusión de México. Firmado en 1992, entró en vigencia el 1.º de enero de 1994, con la eliminación de las barreras aduaneras entre los tres países signatarios. Las restricciones fueron inmediatamente eliminadas en diversas categorías de manufacturas, incluidos vehículos y piezas de automotores, computadoras, textiles y agricultura. Quedó establecido un plazo de diez años, a contar desde 1994, para eliminar progresivamente los aranceles, de modo que en 2004 dejaran de existir barreras comerciales entre los tres países. El acuerdo buscaba, sobre todo, proteger a las economías de los países involucrados e impedir que otros países pudiesen tener acceso al mercado norteamericano. El NAFTA previó una cierta apertura comercial, con el fin de permitir el comercio entre las fronteras, la garantía de derechos de propiedad intelectual (patentes, derechos de autor y marcas registradas) y el tratamiento diferenciado para los sectores textil, indumentaria, automotor, energía, agricultura, transporte terrestre y telecomunicaciones. A diferencia de la Unión Europea y el Mercosur, el NAFTA no creó organismos centrales de coordinación política y social ni un conjunto de leyes por encima de las legislaciones nacionales.

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El presidente de los Estados Unidos, George Bush, el primer ministro de Canadá, Brian Mulroney, y El presidente de México, Carlos Salinas, en la ceremonia inicial del NAFTA en San Antonio, Texas (Estados Unidos), en octubre de 1992 (NARA)

Las negociaciones para la institución del NAFTA fueron impulsadas por los conservadores que defendían la liberalización del comercio, tanto en Canadá como en los Estados Unidos. El primer ministro canadiense Martin Brian Mulroney (1984-1993), del Partido Conservador, y el presidente norteamericano George Bush (1989-1993), del Partido Republicano, vencieron la resistencia que había a ambos lados de la frontera y celebraron en 1989 el Canada-US Free Trade Agreement y el North American Free Trade Agreement, con la inclusión de México, en 1992. En 1993, el primer ministro Joseph Jacques Jean Chrétien, del Partido Liberal, asumió el gobierno de Canadá y forzó una renegociación. Aunque perteneciente al Partido Demócrata, en el que había una fuerte resistencia al tratado debido a la presión de los sindicatos, el presidente Bill Clinton (1993-1997 y 1998-2002) logró su aprobación por la House of Representatives por 234 votos contra 200, y por el Senado,
por 61 votos contra 38.

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Bill Clinton, presidente de los Estados Unidos, habla en un evento del NAFTA en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, en 1993 (Sharon Farmer/NARA)

La entrada en vigencia del NAFTA, en 1994, produjo un fuerte impacto en México, en Canadá y también en los Estados Unidos, alcanzando a todas las áreas, incluso la industria cultural, deportes, propiedad intelectual y medio ambiente. Desde entonces, los Estados Unidos perdieron más de 400.000 empleos industriales y más de 700.000 en todo el sector manufacturero. Debido al libre flujo de capitales y productos a través de las fronteras, las empresas redujeron sus costos trasladando su producción a México, donde, desde 1994, se instalaron más de 2.300 maquiladoras, que emplean a 1,3 millones de trabajadores.

Las mujeres jóvenes, que son la mayoría, tienen un salario medio de US$ 0,50 por hora, carecen de seguridad laboral y de beneficios y son víctimas frecuentes de abuso sexual.

También en México, el NAFTA produjo una sensible reducción de empleos, arrojó a la pobreza a casi 8 millones de personas pertenecientes a la clase media, eliminó más de 28.000 pequeñas empresas, que no podían competir con las multinacionales, y forzó a millones de mexicanos a aceptar salarios más bajos que el mínimo nacional de US$ 3,40 por día. El costo de vida experimentó un aumento del 274%, mientras los salarios disminuían el 30%. Los trabajadores, tanto de los Estados Unidos como de México, comenzaron a sufrir violaciones en sus derechos laborales. A su vez, Canadá perdió buena parte de su sector manufacturero, las desigualdades se agravaron y vio amenazados sus programas sociales y de protección del medio ambiente.

El NAFTA, bajo el alegato del libre comercio, contiene en realidad un proyecto de integración económica y eventual fusión política. El tratado en sí está compuesto por 741 páginas, pero contiene 348 páginas de anexos y 619 notas al pie y ampliaciones, sumando un total de 1.700 páginas que propician un gobierno supranacional de los Estados Unidos. El ex secretario de Estado Henry Kissinger consideró al NAFTA como la más importante decisión del Congreso tomada durante el primer mandato de Clinton, y declaró que no era un tratado de comercio convencional, sino “la arquitectura de un nuevo sistema internacional”. En los hechos, el NAFTA y la Organización Mundial de Comercio, como también las presiones para implantar el ALCA, configuraron esfuerzos con la finalidad de establecer una tiranía global contra los derechos humanos y las libertades democráticas.

por admin Conteúdo atualizado em 20/05/2017 17:45